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Esa mujer, tu ausencia, está sentada junto a mí leyendo orgullosa estas palabras que te robo a ti para regalárselas a ella.
Me dice que no es celosa porque sabe que si no fueras parte de mi vida ella no existiría hoy.
Me ha mirado a los ojos y he visto tu presencia helada. Me ha sonreído y he oído tu silencio. Su cabello ondea recordándome que ahora todo es incierto.
-¡Márchate!
-Si me marcho vendrá mi ausencia, dicen los que la conocen que es aún peor que yo, créeme.
Sabe que ahora maneja mis hilos, por ello descansa tranquila con su cabeza en mi almohada.
Por fin hemos llegado a un acuerdo. Cada noche, cuando cierre los ojos, ella se marchará y nos dejará a solas. Entonces la podréis ver, bebiendo en los más oscuros tugurios, paseando por los más tenebrosos callejones, con su pelo incierto, sus ojos hielo y sus dientes silencio.
1 comentario:
oh-my-god
(oh-dios-mío)
Impresionante
Tiene un espíritu romántico palpable. Larra te poseyó al escribirlo.
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