Y, entonces, llega el silencio y apenas nos miramos, aunque nuestros ojos están enfrentados. Poco a poco, todo se torna borroso, nos perdemos uno dentro de otro. Y es el leve
roce de nuestros labios el que nos devuelve la luz. Luz que pronto se evapora en la oscuridad de nuestras bocas. De la tuya en la mía. De mi boca en tu boca. Nos hacemos daño. Y, de la misma manera que nos hacemos daño, nos perdonamos. Ya no te miro porque no te veo. Ya no me ves y, por ello, no me miras. Y no nos vemos, y no nos miramos porque somos uno. No uno tú. No uno yo. Uno tú y yo. [...] Y tú y yo vamos volviendo a ser dos. Pero no dos como antes éramos tú y yo. Si no dos que han sido uno. Dos que quieren seguir siendo uno. Y volvemos a mirarnos. Yo veo algo de mí en tus ojos. Tus ojos se ven en los míos. Porque hemos sido uno. Uno tú y yo. Y sin decirnos nada, nos prohibimos decir tú y yo, ¿por qué no ser nosotros? Nosotros, que fuimos uno. Y uno mira al otro y, entonces, nos miramos nosotros.

6 comentarios:
bieeeen!!! Tu blog ha vielto a la vida!!
1+1=1?
volvió a la vida pero por poco tiempo, creo que ahora quedó en coma... ¿dónde se fueron las musas? yo también las sigo esperando.
un beso, ¡¡escribe!!!
uhm... ciclope, de cortazar????
Espero que tu blog vuelva a la vida otra vez. Saludos.
te llevo leyendo desde que te descubri hace apenas unos meses, siempre que queria relajarme te leia, era como que en mi estomago surgiera algo especial
en serio, y te lo digo casi suplicando... sigue escribiendo!!!
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